viernes, 8 de noviembre de 2013

Marco caminante sobre el mar histórico

El caminante sobre el mar de nubes es un conocido cuadro del pintor romántico alemán Caspar David Friedrich. Data del año 1818. Se trata de una óleo sobre tela que mide 74,8 centímetros de ancho por 94,8 centímetros de alto. Actualmente se conserva en el Kunsthalle de Hamburgo (Alemania).
La obra representa a un viajero, al que se ha identificado con el propio Friedrich, que se encuentra de pie en lo alto de una montaña elevada, mirando un mar de nubes que queda debajo. El viajero se encuentra de espaldas. Viste de negro. Adelanta una pierna y se apoya en un bastón. Se pueden ver los picos de otras montañas saliendo entre la niebla, mientras que una cadena de enormes montañas ocupa el fondo. La gran extensión de cielo por encima de las alturas de las montañas del fondo cubre gran parte del cuadro. Se trata de un paisaje de la Suiza de Sajonia.
"... la seducción que sentía por la idea de que la expresión personal debía ligarse a un aislamiento físico y espiritual..."  Siendo la depresión una forma de expresión personal, una necesidad humana, se puede fácilmente ligar a lugares específicos, con características específicas. Se puede estar deprimido en cualquier parte, pero en algunas partes se disfrutará más, en otras se sufrirá más.
Utiliza una gama cromática más bien fría: negro de la figura central, marrón oscuro en las rocas y el gris y el blanco de la niebla y el cielo. Los únicos colores cálidos aparecen en el primer plano. De esta manera, con colores más cálidos en primer plano y predominantemente fríos en el fondo, logra una perspectiva cromática. Además, debido a que el primer plano es oscuro y descarnado, mientras que el fondo resulta más brillante, claro, menos incisivo, pintándose de manera más difuminada, Friedrich consigue una perspectiva aéreaSi el viajero no tiene rostro, no distrae al espectador y además le otorga la posibilidad de que se ponga en su lugar, si el protagonista del cuadro no tiene identidad, puede asumir la de cualquiera. La figura vuelta de espaldas cumple una importante función como figura de identificación. Normalmente están colocados de tal manera que cubren el punto de fuga. A causa de ello, el espectador tiende a colocarse en el lugar de la figura, y de esta manera seguir también de cerca el fenómeno natural. Las figuras no representan individuos concretos. Y la naturaleza serviría de proyección a los sentimientos del espectador, soledad y aislamiento.
Puede decirse que este cuadro es una oda a la pequeñez del ser humano respecto a la naturaleza, divinidad, sentimientos y emociones. La incapacidad humana de abarcarlo todo y la impotencia ante el poderío natural. El color y el manejo de la luz me da a entender la claridad que puedo obtener de la naturaleza y el cosmos si decido hacer caso a ella, en lugar de llevar la contraria y pretender controlarlo todo a mi alrededor.


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